Crisis interna en Boca: ¿Battaglia tiene fecha de vencimiento?
El agónico empate con Colón causó un cimbronazo en las esferas de toma de decisiones del xeneize.
En el inicio de la Copa de la Liga, Boca empató de local ante Colón por 1 a 1. El xeneize parecía encaminarse a un tranquilo triunfo, pero una escapada de Toto Salvio no terminó ni en gol ni en expulsión de un rival y en la agonía del partido una desatención en una pelota parada terminó en gol de Lucas Beltrán, ex River que recientemente compartió vacaciones nada menos que con Julián Álvarez.
Los ecos de una simple fecha 1 de un campeonato son inesperados. Este miércoles en F12 revelaron que el volante sabalero Rodrigo Aliendro, que mantiene un considerable nivel hace tiempo y la rompió el último domingo en la Bombonera llegará a mitad de año a Boca. Un nuevo refuerzo de cara a intentar ganar la ansiada séptima Libertadores, una empresa difícil contra los poderosos equipos brasileños y un River que tuvo el mejor mercado de pases de los últimos años.
El día del empate con Colón, Juan Román Riquelme se quedó hasta pasadas las 2 de la mañana en la Bombonera, revelado por él mismo la noche del día siguiente en Equipo F. El “10” es conocido por elegir los momentos en los que habla con la prensa y, desde que llegó a la vicepresidencia de Boca, nos acostumbramos a escucharlo en una postura defensiva del club y los suyos. Por eso resonaron de inmediato algunas de las consideraciones del partido con Colón que le dejó al Pollo Vignolo y compañía.
“Somos un equipo muy bueno, muy inocente, no hacemos tiempo, no cortamos el juego. Somos un equipo muy sano”, fue la primera línea de Riquelme que sorprendió a todos. A la hora de ejemplificar, fue más al hueso aún: hizo foco en una jugada del Toto Salvio en el final del partido que pinta de cuerpo entero la situación.
El delantero recibió un foul muy cerca del área de Colón y decidió reincorporarse y continuar con la jugada, amén de que Lértora, quien cometió la infracción, estaba amonestado y una detención de la secuencia hubiera terminado en segunda amarilla y roja. “Yo era tramposo para jugar, sabía quién estaba amonestado y quién no. El ‘Toto’ es más sano que el agua y confió en que podía marca el gol. Son cositas que te hacen más fuerte”.
Primeras lecturas apresuradas ubicaron al plantel y especialmente al propio Toto como el principal destinatario de este mensaje. Sin embargo, de acuerdo a lo informado a minutouno.com por allegados al Consejo de Fútbol, el descargo mediático del vicepresidente primero tiene un único destinatario: Sebastián Battaglia.
En otro fragmento de la entrevista con ESPN, si uno observa con atención las palabras de Riquelme empieza a quedar más claro a quién le estaba hablando: “El primer partido de un torneo siempre es complicado. A partir de los 60/70 minutos se nota el cansancio. Sabíamos que a partir de los 60 minutos el equipo iba a estar cansado, porque le pasó a todos los equipos del fútbol argentino, más con la condición de nuestra cancha que iba a estar un poquito más pesada de lo normal”.
Este medio puede confirmar que Riquelme y compañía quedaron indignados con la tardanza de Battaglia en hacer los cambios el domingo. A pesar de ser el primer partido tras el parate y del pésimo estado del campo de juego (Boca hará de local sus próximos encuentros en el José Amalfitani), el técnico no empezó a mover el banco hasta los 78 minutos, dos de los cambios que realizó fueron casi sobre el final e inclusive le quedó uno de los cambios permitidos sin realizar.
Estas deficiencias sumadas a la “inocencia” mencionada arriba, que Riquelme y el Consejo piensan que es más responsabilidad del cuerpo técnico que de los jugadores, habrían llevado a que el agónico empate ante los santafesinos indique un fuerte cambio de paradigma: a Battaglia le habrían picado el boleto y tendría sus días contados al frente del primer equipo del xeneize.
Una sola variable le jugará a un poco a favor a Battaglia: la temporal. Sebastián era el “Plan A” (por no decir el único) del “10” y compañía y por eso no sorprendió que su nombre empezara a sonar en cuanto empezó a tambalear Miguel Ángel Russo. Pero hoy la realidad es otra. La dirigencia hace tremendos esfuerzos para intentar armar un plantel de calibre continental y los últimos aconteceres futbolísticos le dejan en claro algo que muchos otros vienen asegurando hace tiempo: para resumirlo en una frase y si se me permite el lugar común, a Battaglia “no le da para manejar la Ferrari”.
Riquelme ya habría tomado la decisión de buscar un nuevo entrenador, pero para no cometer los errores del pasado y a sabiendas que el objetivo es pelear y de ser posible ganar la Copa Libertadores, el proceso demandará tiempo. ¿Quién debería ser el técnico de Boca en este momento?
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