Melani tenía 10 años. Su madre Daniela, 33. Ella había amenazado a su ex y padre de la nena: "si me dejás, mató a la nena". Lo peor es que la amenaza la terminó cumpliendo.
No hay dudas que Fernando Farré fue el asesino de Claudia Schaefer. No hay dudas que casi la decapita. No hay dudas que la siguió apuñalando cuando ya le había cortado el cuello.
El pastor se sentó frente al fiscal de San Martín Jorge Castagna y ensayó una defensa en dos frentes: por un lado, negar los abusos. Por el otro, denunciar que todo es un invento de la madre de la denunciante porque "está enamorada de él, y él no le corresponde ese amor".
Cuatro escenarios. Cuatro atacantes calcados. Las víctimas, todas mujeres. En Berazategui, un hombre atacó a su mujer y la prendió fuego. Luego, la subió a su auto y la llevó al hospital. Ella, apenas entró a la guardia alcanzó a decir: "me quemé sola, con cigarrillos y alcohol".
La historia se desarrolla en un pueblo de Santa Fe, de unos 7000 habitantes. Primero, un joven denuncia que asesinaron a su perro de un tiro. En su presentación señala al autor del disparo. Al poco tiempo, llega una venganza brutal.
La historia es una combinación letal entre alcohol, impunidad y muerte. Pasó en Mar del Plata. Todo duró tres minutos. Un joven manejaba un auto VW Up blanco a alta velocidad. Iba con amigos. Celebraban el Día del Amigo. Todo terminó mal.
La investigación se extendió cinco meses. La banda estaba descontrolada. Habían montado un call center de secuestros virtuales desde donde relizaban 150 llamados por noche.