"Es la economía, estúpido": las verdaderas razones detrás de la baja de la natalidad que no logra ver Milei
Javier Milei acusó a los "pañuelitos verdes" pero cada vez se prioriza tener seguridad económica, vivienda propia y estabilidad laboral antes de tener hijos.
"Es la economía, estúpido", la frase que marcó a fuego la campaña que llevaría a Bill Clinton a la Casa Blanca en 1993 bien podría utilizarse ahora sin problemas para dar una respuesta a la baja de la natalidad que, lejos de afectar solo a la Argentina, ya se convirtió en un fenómeno global. Aunque se jacta de hallarse en los albores de ser distinguido con el premio Nobel de Economía, el presidente Javier Milei parece no entender los procesos que realmente existen detrás de este fenómeno y cayó, una vez más, en el reduccionismo simplista de acusar a "los woke" y a los "pañuelitos verdes".
"Tiene importancia lo que pase en el mercado del trabajo y muy especialmente lo que pase con la población. Y de hecho estamos pagando muy caro la locura de los pañuelitos verdes. Hoy Argentina no llega a una tasa de crecimiento de la población y de natalidad que permite la reposición. Por lo tanto, esa pasión por asesinar niños en el vientre de la madre también nos está costando caro en términos de crecimiento. Y ni les cuento en términos de sistema previsional", aseguró este jueves sin ponerse colorado y contra toda evidencia el mandatario en su presentación en el Council de las Americas.
Lo cierto es que más allá de su renovada avanzada antiderechos, lo que se esconde detrás de la baja de la natlidad responde más a cuestiones económicas y expectativas de realización personal que al derecho conquistado por las mujeres a decidir sobre sus cuerpos.
Así lo dejó en evidencia el informe "Deseos reproductivos en la encrucijada" elaborado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y difundido días atrás en el que advierte que la reducción de la natalidad es un fenómeno global y no una consecuencia de la lucha de "los pañuelitos verdes".
En concreto la primera encuesta nacional de intenciones reproductivas revela que en nuestro país las dificultades económicas, la inestabilidad laboral, el acceso a la vivienda y la distribución desigual de los cuidados condicionan la posibilidad de concretar los proyectos familiares. Todos ellos problemas que la gestión Milei no solo no logró resolver sino que incluso los profundizó.
"A las personas que aún no tienen hijos pero desean tenerlos se les preguntó cuáles son las tres cosas que más les gustaría hacer antes de concretar ese proyecto. Las respuestas son variadas, sin embargo una dimensión gana fuerza sobre las otras: la económica", señala el informe.
El informe señala que "la principal limitante para concretar los proyectos familiares se vincula más con las condiciones materiales que con la falta de interés en tener hijos/as. Las barreras económicas -limitaciones financieras, inseguridad laboral y falta de acceso a la vivienda- representan el 62% de los motivos por los que las personas tienen menos hijos/as que los deseados".
Y abunda: "Tener seguridad económica, una vivienda propia y un trabajo estable son los tres aspectos más mencionados. En un segundo plano aparecen los temas vinculados con lo afectivo, la salud y la posibilidad de finalizar los estudios".
Asimismo, la postergación del proyecto reproductivo vinculada a garantizar una situación de seguridad económica es mayor entre mujeres de 18 a 24 años (51%), que son a su vez las más preocupadas por terminar sus estudios superiores (35%) y estar bien preparadas emocional y psicológicamente (36%).
En relación con esto también se encuentra el hecho de que el 41% de las personas que hoy tienen hijos tuvieron que interrumpir sus estudios durante dos o más años por maternidad, paternidad o embarazo. Esta proporción asciende al 49% entre las mujeres, lo que evidencia el impacto diferencial de la reproducción sobre sus trayectorias educativas. Asimismo, alcanza el 48% entre quienes tienen educación básica o no completaron el nivel secundario, sugiriendo que estas interrupciones se concentran con mayor intensidad en los grupos de menor nivel educativo.
En Argentina la tasa de fecundidad disminuyó a 1,2 hijos por mujer, muy por debajo del nivel de reemplazo poblacional de 2,1, y advierte que "no se trata solamente de que las personas decidan tener menos hijos, sino también de que muchas no encuentran las condiciones necesarias para concretar sus deseos reproductivos".
De hecho, señala el informe, el modelo de dos hijos continúa siendo el ideal mayoritario y elegido por el 34% de las personas encuestadas. Pero alcanzar este ideal choca de frente con las limitaciones económicas.
Muy lejos de los reduccionismos clásicos a los suele apelar Milei para explicar procesos que no parece terminar de comprender, los resultados relevados por la UNFPA muestran que la baja natalidad argentina es un fenómeno complejo y multicausal: forma parte de una transformación más amplia de los proyectos de vida, los vínculos y las trayectorias familiares. Pero también exponen la persistencia de obstáculos económicos, laborales, sanitarios y de género que restringen la capacidad de decidir.
Informe completo:
Temas
Las Más Leídas











Dejá tu comentario