Valentín Yankelevich junto a su abuelo Gustavo en el TC2000: "A él le debo la vida"
Gustavo Yankelevich contó cómo fueron los inicios de su nieto Valentín en el automovilismo y el piloto dejó una frase que ahora se resignifica.
El autódromo de Toay, en la provincia de La Pampa, fue escenario de una jornada cargada de emoción y significado para Valentín Yankelevich durante la disputa de la novena fecha de la temporada del TC2000. El joven piloto no solo debió enfocarse en la exigencia deportiva de la pista, sino que vivió un fin de semana especial al contar en el box con la presencia constante de su abuelo, el reconocido productor Gustavo Yankelevich.
Ambos mantuvieron un diálogo exclusivo con Carburando, donde repasaron intimidades de su relación, el apoyo incondicional en la actividad deportiva y el modo en que el joven logró consolidar su carrera.
Una presencia incondicional dentro y fuera de la pista
La llegada del productor a los circuitos responde al profundo afecto y respaldo que guía cada paso de su nieto. "Siento que le hace bien, me hace bien a mí también. Cada vez que puedo... no fueron muchas las carreras, creo que fueron dos o tres que lo acompañé, pero con mucha felicidad", manifestó Gustavo al describir cómo vive cada competencia.
Por su parte, la contundente frase de Valentín al referirse a su abuelo: "A él le debo todo, la verdad que todo. Le debo la vida, así que nada, feliz de que esté acá conmigo", refleja la dimensión de esa figura que lo acompaña y sostiene permanentemente en su día a día.
El regreso a las pistas y la contención familiar
El amor por el automovilismo no surgió como un mandato familiar, sino como una pasión propia que necesitó su tiempo para consolidarse. De chico comenzó a dar sus primeras vueltas en karting, pero la actividad se interrumpió tempranamente debido a la lógica preocupación y responsabilidad familiar sobre los riesgos del deporte motor.
Años más tarde, cuando Valentín ya bordeaba los 18 años, una charla íntima lo cambió todo. Ante la pregunta de su abuelo sobre qué lo hacía realmente feliz, el joven le confesó sus ganas de volver a competir. Pese a sus dudas iniciales sobre si ya era grande para empezar, Gustavo lo impulsó con la premisa de que nunca es tarde, facilitando su reingreso al karting y el posterior salto a los autos de turismo de la categoría nacional.
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